Bosch

Patio Andaluz

Un trozo de Sevilla en el Parque Rodó

por Carolina Porley
Fotografía: Marcos Mendizábal

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El Patio Andaluz del Parque Rodó, inaugurado en 1930, fue una donación de los emigrantes andaluces residentes en Uruguay como regalo al país que entonces festejaba su primer centenario. También se lo conoció como Glorieta Ariel, en homenaje al libro donde José Enrique Rodó, en 1900, llamó a rescatar las raíces latinas e hispanas de las naciones americanas en contraposición a la «nordomanía», o sea la creciente influencia anglosajona.

El patio se encuentra en un punto alto del parque y tiene un diseño circular marcado por una dominante fuerza geométrica. Se accede a él mediante seis sendas equidistantes que cuentan con pequeñas escaleras niveladoras. Su elemento más sobresaliente son las coloridas piezas cerámicas de los bancos que cubren su perímetro, así como la fuente central de forma octogonal de la que emanan ocho chorros de agua que convergen en lo alto.

Los bancos tienen azulejos con diseños de lacería, compuestos de líneas rectas de intensos azules, rojos y verdes. Los motivos son abstractos, geométricos, estrellados y cruciformes que recuerdan a las formas logradas mediante alicatados como los que se pueden ver en los Reales Alcázares de Sevilla.

Tales diseños fueron logrados con la técnica de cuenca y arista, cuyos inicios se remontan al siglo xvi. Ellos hacen posible una producción más mecánica, rápida y a menor costo de las cerámicas vidriadas. La técnica consiste en tallar el dibujo que se le quiere dar al azulejo en negativo sobre un molde metálico que se aplica mediante presión sobre la loza de barro aún fresco. De ese modo, quedan marcadas las cuencas que se rellenan con su color y se separan entre sí por aristas a modo de tabiques que impiden la mezcla de los esmaltes de una cuenca con otra.

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La fuente reproduce el diseño octogonal del patio, con una estructura escalonada, formando una secuencia de tres niveles concéntricos. Ese tipo de diseño es propio de las fuentes de los patios andaluces que adoptan distintas formas: circulares, estrelladas, o florales. Así, en el patio de la quinta El Portazgo de la familia Ortiz de Taranco, en Melilla, inaugurada también en 1930, la fuente circular presenta un escalonamiento con seis anillos concéntricos.

El piso del Patio Andaluz del Parque Rodó es de ladrillo; en torno a la fuente tiene un diseño de estrella de ocho puntas, delineado con borde azul, que encierra una trama en la que se alternan ladrillos y pequeños azulejos de diseños azules y fondo blanco. Son olambrillas de casi siete centímetros de lado, con dibujos figurativos heráldicos de castillos, dragones, símbolos florales y frutales, así como otros de motivos geométricos cruciformes.

Tanto los azulejos de los bancos como los de la fuente y del piso fueron provistos por la firma sevillana Mensaque Rodríguez y Cía., de donde procedían también las cerámicas artísticas utilizadas por Ortiz de Taranco en Melilla, muy populares por aquel entonces. La memoria oral registra diversos nombres de personas que apoyaron la materialización de esta obra; entre estos figura el de Ildefonso Bosch.

El Patio Andaluz que vemos hoy es el fruto de una restauración iniciada en 1995. El proyecto consistió en el retiro del dañado revestimiento original y su sustitución por más de 1500 nuevos azulejos sevillanos, con medidas adaptadas y un respeto estricto del diseño original. También hubo una refuncionalización de la fuente con un nuevo sistema hidráulico eléctrico, pero de acuerdo al proyecto original. La recuperación, financiada por la Junta de Andalucía, quedó inaugurada en 2010.

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Si bien hubo un criterio de restauración que buscó ser fiel a la idea inicial, los azulejos nuevos no son iguales a los primitivos. Los revestimientos del lado posterior de los bancos (que se visualizan desde afuera del patio) y los que cubren el lado exterior de la fuente son diferentes. Esto seguramente obedeció a problemas de disponibilidad. Asimismo, existe un elemento esencial que identifica a los patios andaluces, que no fue mantenido del proyecto original, y que es su decoración con muchas macetas y plantas.

Una fotografía conservada por el Centro Departamental de Fotografía, fechada en 1933, muestra al Patio Andaluz adornado con decenas de macetas apoyadas sobre los bancos y en los escalones internos de la fuente.

La proliferación de plantas que decoran los patios andaluces, sobre todo cordobeses y sevillanos, tiene un sentido religioso de imitación del jardín eterno y de homenaje a los difuntos.

Como se dijo antes, los azulejos son de la firma trianera Mensaque Rodríguez y Cía. de la cual procedían también las cerámicas originales. Esta fábrica de cerámicas artísticas había sido fundada en 1889 por los hermanos José y Enrique Mensaque y Vera y dejó de funcionar hace muy pocos años.

En las primeras décadas del siglo xx los azulejos de esta firma trianera —como de otras― tenían gran popularidad y se podían adquirir en Montevideo, ya sea comprándolos a intermediarios importadores, como la casa Cavestany, o pidiendo el catálogo a Sevilla y adquiriéndolos directamente en la casa central. Esa época dorada del azulejo sevillano coincidió con el auge del hispanismo como movimiento cultural de revalorización de las raíces coloniales y de la cultura española, proceso que tuvo como hito especial la realización de la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929.

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